A principios de esta semana, Siria anunció la firma de un acuerdo entre el presidente Ahmed Al-Sharaa y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por el YPG, la rama siria del grupo terrorista PKK. El acuerdo tiene como objetivo ampliar la autoridad de Damasco sobre las instituciones civiles y militares en el noreste de Siria, donde el YPG mantiene influencia.
Los expertos dicen que este desarrollo es significativo, ya que aborda el problema del terrorismo y ayuda al gobierno que derrocó al régimen de Bashar al-Assad a reforzar su control sobre el territorio de un país que quedó evastado por la guerra.
Türkiye considera que todo esfuerzo destinado a limpiar Siria del terrorismo es un paso en la dirección correcta, afirmó el presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, añadiendo que los principales beneficiarios de la implementación completa del acuerdo serán los ciudadanos sirios.
La integración de las FDS al estado sirio podría reducir potencialmente los conflictos internos y permitir que los nuevos líderes sirios se concentren más en los grupos extremistas, señala Benjamin Fève, analista senior de Karam Shaar Advisory, una consultora especializada en Siria.
"Una mayor estabilidad también restringiría el espacio operativo para los grupos terroristas, lo que sería un beneficio claro para la seguridad regional", expresó Fève a TRT World.
"Regionalmente, una Siria más estable podría ayudar a aliviar las tensiones con países vecinos como Türkiye e Iraq, particularmente si las FDS se integran en el gobierno nacional y se expulsan los elementos terroristas del PKK de Siria", agregó.
Actualmente, las FDS, lideradas por el YPG, controlan alrededor de un tercio del territorio sirio, incluidos campos clave de petróleo y gas.
Inicialmente, las FDS se negaron a formar parte del recién formado Ministerio de Defensa sirio, que reunió a varios grupos armados después de la caída del régimen de Assad.
Las FDS no tuvieron más remedio que ceder
El acuerdo llega en un momento en que Abdullah Ocalan, el cabecilla encarcelado del grupo terrorista PKK, pidió la disolución de todas las facciones afiliadas a su grupo, asegurando que la campaña de terror que el grupo lleva a cabo desde hace décadas debe terminar.
Los recientes acontecimientos regionales, principalmente en Siria e Iraq, han debilitado aún más la posición del grupo terrorista PKK/YPG.
Invocando su derecho a la legítima defensa bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU, Türkiye ha llevado a cabo sucesivas operaciones militares, Escudo del Éufrates, Rama de Olivo y Primavera de la Paz, en los últimos años para neutralizar a los terroristas en el norte de Siria.
Estas operaciones han eliminado al menos a 17.000 terroristas del PKK/YPG y han asegurado la frontera sureste de Türkiye.
A través de estas operaciones, Türkiye ha "destruido el cinturón de terror" que se pretendía establecer en el norte de Siria, aseguró Erdogan.
Para cuando se anunció la disolución del PKK, Türkiye ya había logrado avances significativos en la eliminación de elementos del PKK dentro de sus propias fronteras, en parte gracias al rápido avance de su industria de defensa.
Estos esfuerzos demolieron en gran medida la capacidad operativa del PKK y debilitaron su influencia en Siria e Iraq.
Más allá de las humillaciones militares, el YPG también sufrió una creciente presión política. Tanto Ankara como Damasco dejaron claro que rechazar la integración en la estructura militar nacional de Siria tendría serias repercusiones.
La determinación de Türkiye de desarmar y disolver al PKK y al YPG no ha cambiado, incluso cuando el gobierno sirio formalizó el acuerdo con las FDS.
En febrero, Omer Celik, el portavoz del gobernante Partido AK de Türkiye, reiteró que todos los grupos vinculados al PKK, incluidos aquellos fuera de Türkiye, deben cumplir con el llamado a la disolución.
"Independientemente de si se llaman PKK, YPG o PYD, todas las extensiones de la organización terrorista deben disolverse", declaró Celik, refiriéndose a los elementos en Iraq y Siria.
Dado que el PKK tiene como objetivo a Türkiye, Iraq y Siria, los funcionarios turcos han enfatizado durante mucho tiempo la necesidad de una agenda común para luchar contra el grupo terrorista.
La posición de Türkiye ha sido correspondida por el gobierno sirio, ya que Al-Sharaa afirmó que su país está comprometido con "construir una asociación estratégica con Türkiye para enfrentar las amenazas de seguridad en la región".
Iraq también ha tomado una postura muy alentada por Türkiye, designando oficialmente al PKK como una "organización prohibida" el año pasado.
Con la presión aumentando desde todos los frentes, las FDS finalmente no tuvieron más remedio que ceder, según informaron los expertos.
No obstante, hasta ahora las FDS siguen controlando el noreste de Siria, ya que el acuerdo se implementaría a finales de este año. Hasta que el acuerdo demuestre ser capaz de alcanzar sus objetivos declarados, los expertos creen que es mejor mantener un optimismo moderado.
"Lo importante es recordar que esto es una hoja de ruta, no un acuerdo listo para implementarse de inmediato", subraya Fève.
"Dicho esto, lo ocurrido es un paso positivo. El acuerdo ha formalizado discusiones que se habían estado llevando a cabo en secreto, conversaciones que muchos asumieron que se habían estancado. Pero, en realidad, han estado progresando", explica.
Solucionar la inestabilidad económica
Después de décadas de gobierno autoritario y conflicto, Siria sigue siendo el epicentro de la mayor crisis de refugiados del mundo. Se estima que el 70% de la población depende de la ayuda humanitaria, mientras que el 90% vive por debajo del umbral de pobreza.
Dadas estas condiciones desesperadas, el acuerdo recientemente firmado es de gran importancia para estabilizar el país, ya que transfiere el control de los cruces fronterizos clave con Iraq y Türkiye, así como de aeropuertos y campos petroleros en el noreste, al gobierno sirio.
Desde los primeros años de la guerra civil siria, las FDS han controlado las áreas más ricas en recursos de Siria, con solo una fracción de los ingresos petroleros llegando al gobierno central.
Con Damasco a punto de recuperar el control sobre su sector energético, Siria podría reintegrar legalmente su industria petrolera, allanando el camino para el regreso de empresas internacionales que anteriormente no podían operar en el país.
"El acuerdo permite un control centralizado sobre los recursos de petróleo y gas, lo que fortalecería la base financiera del gobierno de Damasco, facilitando finalmente una mejor gobernanza y aplicación de la seguridad", destacó el analista senior.
Fève también subraya que, al recuperar la autoridad sobre su producción de petróleo, Siria podría atraer inversión extranjera y reducir la dependencia del país de la asistencia financiera externa.
Garantizar el regreso seguro de los sirios desplazados es otro aspecto crítico del acuerdo, según Fève. "Priorizar el regreso de los refugiados y las personas desplazadas internamente podría contribuir a estabilizar el país en la reconstrucción de las regiones devastadas por la guerra", asegura.
"Internacionalmente, un Estado sirio unificado y funcional podría facilitar la normalización diplomática y atraer fondos para la reconstrucción, particularmente de la UE, el Reino Unido y posiblemente incluso de Estados Unidos", agregó.
Estados Unidos debería retirarse
Durante años, las FDS lideradas por el YPG dependieron de EE.UU. para obtener asistencia financiera y militar con el fin de establecer una presencia en el noreste de Siria.
Sin embargo, las operaciones transfronterizas de Türkiye, la formación de un nuevo gobierno sirio e incluso el llamado a la disolución por parte del cabecilla del grupo terrorista PKK han dejado a las FDS vulnerables y han expuesto la inutilidad de sus esfuerzos continuos.
Como un aliado de larga data de la OTAN, Türkiye ha instado persistentemente a Estados Unidos a retirar su apoyo y protección al PKK/YPG.
El gobierno sirio ha afirmado que es capaz de mantener el control sobre estas áreas en medio del cambiante panorama político de Siria. Además, Türkiye ha manifestado su disposición a formar una coalición con Iraq, Jordania y Siria para evitar el resurgimiento de Daesh, también conocido como ISIS, que era el propósito original del apoyo de Washington a las FDS.
Reconociendo estos desarrollos, el Pentágono ha estado considerando la posibilidad de retirar todas las tropas estadounidenses de Siria. La semana pasada, Trump declaró que Estados Unidos "tomará una determinación" sobre un retiro completo, agregando: "No estamos involucrados en Siria... No nos necesitan involucrados".
Según un anuncio del Pentágono en diciembre, Estados Unidos tiene cerca de 2.000 tropas desplegadas en Siria.
Muchos diplomáticos estadounidenses comparten esta perspectiva. El exembajador de EE.UU. en Siria, Robert Ford, ha argumentado que la forma más efectiva de que Washington apoye a Siria sería retirar sus fuerzas y comprometerse con el recién formado gobierno del país para contrarrestar a Daesh, lo que podría resultar en un aliado más fuerte y confiable para eliminar al grupo terrorista.
"El único camino para que Siria establezca una verdadera democracia es a través del estado de derecho... Esto no debería requerir la intervención estadounidense ni la presencia de tropas estadounidenses en el terreno", escribió Ford.